martes, 22 de enero de 2013

¿Por qué nos quedamos con el que no nos conviene?


¿Por qué nos quedamos con el que no nos conviene?


5 razones por las que no podemos salir de esa relación

Seguramente conoces a alguien que tiene un novio nefasto, alguien que sabes que se merece a alguien que la trate como princesa, pero que parece incapaz de deshacerse del parásito que se hace llamar su pareja al menos 5 días de la semana.

Para entender mejor por qué pasa esto, buscamos diferentes razones por las que una mujer se queda en una mala relación. Tal vez descubras que entras en una de estas categorías…

1. Comodidad


Cuando el chico no es una mala persona, ni tiene defectos particularmente destructivos, simplemente no hay química ni chispa y todo se vuelve rutinario pero no puedes decidirte a cortar, probablemente sea por comodidad.

La simple idea de volver a empezar desde cero con alguien te da tanta flojera, que prefieres quedarte con el chico que, aunque ya no te llama la atención, sabe que eres alérgica a los mariscos.

Una vez que entras en tu zona de confort, es muy difícil salir. Debes tratar de recordar qué es lo que quieres para tu vida y averiguar si él realmente entra en tus planes. Analízalo ahora, para no terminar arrepintiéndote del tiempo perdido después.

2. Pena


Un sentimiento común, pero que rara vez nos damos cuenta de que es la causa de algo mayor. Cuando llevas muchos años con una pareja, especialmente una que has defendido a uñas y dientes de todos tus conocidos, es complicado dejarla aun cuando sabes que es mala para ti.

Si llevas ocho navidades peleándote con tus papás por llevar a tu chico a cenar, seguramente no te encantará la cantidad de “te lo dijes” que recibirás. Puedes tratar de convencerte a ti misma que no estás tan mal, que él no es tan patán como te estás dando cuenta que es y que en realidad sí vale la pena quedarte con él.

Asegúrate de que estás en esa relación por las razones correctas. Evitarte las preguntas y las pláticas incómodas no es una buena razón.

3. Dependencia


Sentimental o económica, la dependencia es una de las razones más comunes por las que nos quedamos en relaciones destructivas. Cuando no puedes imaginar una forma de salir adelante por ti misma, o cuando sientes que tu bienestar (físico o mental) depende de estar con él, es increíblemente complicado dejarlo.

Muchas veces los problemas de dependencia tienen que ver con dos cosas, la rutina y la autoestima. En ocasiones somos tan dependientes de las ventajas de tener un hombre a nuestro lado que dejamos pasar muchos detalles y problemas que no deberíamos. Pero probablemente lo que más nos impide dejarlo es el sentimiento de que no podremos conseguir algo mejor.

4. Familia


Definitivamente la razón más fuerte por la que nos quedamos en relaciones que no nos convienen. Una vez que hay niños involucrados en el problema, es muy difícil arriesgarnos a hacer un cambio.

De pronto nos vemos a nosotras mismas perdonando conductas que siempre repudiamos, por el bien de nuestros pequeños y por miedo a tener que hacerlo solas. No es imposible, pero si complicadísimo.

Es importante recordar en estos casos el ejemplo que les estás dando a tus pequeños y qué tipo de vida quieres para ellos. ¿Hasta dónde estás dispuesta a soportar? Decide dónde está tu línea y nunca la cruces.

5. Miedo


Si este es el sentimiento que tienes cada vez que piensas en dejarlo, es momento de pedir ayuda. No importa si el miedo es por tu salud mental o tu integridad física, necesitas hablarlo con alguien de confianza que te pueda asesorar al respecto. Platica con la gente que más te quiere, como tus padres o tus amigos más cercanos.

Es necesario que sepas cuántas personas estarán ahí para ayudarte si decides dejarlo de una vez por todas. ¡Seguramente te sorprenderán!

Siendo honestas, encontrar una pareja estable es difícil y comenzar de nuevo es realmente horrible, pero una vez que descubras el verdadero lugar donde debes estar y te das cuenta de todo lo que estabas perdiendo en una relación destructiva te no podrás creer que lo soportaste por tanto tiempo.

Si estás en una relación que no te conviene, ¡atrévete a dar el paso! Eres una mujer fuerte con hambre de superarse que sin duda encontrará a alguien que la merezca.

¿Cómo denunciar un caso de violencia de género?

¿Cómo denunciar un caso de violencia de género?



La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), informa cuáles son los pasos que debes seguir para presentar una denuncia ante una agencia del Ministerio Público, si has sido víctima de violencia doméstica, o conoces a alguien que lo ha sido.

Recuerda que en diciembre del 2006, se aprobó en México la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Primero, debes saber que:

• Cualquier persona puede acudir a denunciar el delito de violencia del que haya sido víctima, inclusive si es menor de edad.

• Si eres madre, padre o tutor/a de un menor de 18 años que sufrió violencia, lleva su identificación (cartilla de vacunación o acta de nacimiento).

• Es importante que alguien de tu confianza te acompañe.

• Si eres testigo de un delito de violencia también puedes denunciar, aunque no tengas relación con la víctima.


Las obligaciones del Ministerio Público contigo


• Tomar tu declaración e investigar el delito.

• Canalizarte al servicio médico en caso de necesitarlo.

• Proporcionarte seguridad, protección y auxilio en caso de que estés en peligro.


• Recabar información y evidencias de tu caso, y mantenerte informada sobre los avances de la investigación.

• Solicitar la detención del responsable del delito cuando existan datos suficientes.


• Enviar al juez la información y evidencias que ha recabado. Si el juez comprueba que es culpable, lo sentenciará al castigo que la ley establezca.

Cómo debes presentar la denuncia


Al presentar tu denuncia y hacer tu declaración, debes:

• Describir lo mejor que puedas al agresor o agresores: sexo, edad, estatura, complexión, color de piel, vestimenta o cualquier otra seña particular como cicatrices, tatuajes, entre otros.

• En caso de que conozcas a tu agresor o agresores, mencionar cuál es tu relación con él o ellos, o cómo los conociste.

• Informar si quien te agredió tenía una pistola, cuchillo, u otra arma con la que te pudiera hacer daño, y si te amenazó o te golpeó.

• Decir en qué lugar fuiste agredida y a qué hora aproximadamente.

En caso de violación es MUY IMPORTANTE que:


• Conserves la ropa que llevabas al momento de la agresión.

• Que evites limpiar tu cuerpo, para que no se destruyan las evidencias.

• Acudas lo más pronto posible a una agencia del Ministerio Público, para que un médico te atienda.

En caso de que denuncies por violencia sexual, tienes derecho a:

• Que te atiendan en un lugar protegido, en donde respeten tu intimidad, tu integridad y te garanticen confidencialidad.

• Que te escuchen.

• Que confíen en lo que declaras.

• Que no te juzguen por lo que te pasó.

• Que te brinden apoyo psicológico, legal y atención médica para evitar que contraigas una enfermedad de transmisión sexual y, que pongan a tu disposición el método de anticoncepción de emergencia.

Recuerda que no estás sola y la ley te protege

7 características del Príncipe Azul


7 características del Príncipe Azul

Estamos empezando el año con nuevos propósitos en todos los ámbitos de nuestra vida. Cada una sabe cuáles son los aspectos que quisiera mejorar, y cuáles promesas vale la pena mantener hasta diciembre.

En esta época de tanta reflexión, podemos hacer un alto y revisar nuestra vida amorosa y nuestro patrón de comportamiento respecto a las relaciones interpersonales. Tanto si tienes una pareja como si no, puedes detenerte a pensar qué esperas de la relación en la que estás o qué quisieras encontrar en el próximo galán.


Las razones por las que nos enamoramos son un misterio, pero el por qué mantenemos el amor es una cuestión mucho más simple. Hay ciertas características que todas buscamos en lo que podríamos definir como “pareja ideal”.


Estas características no salen a flote en la 1ª cita, pero sí vale la pena que las tengas en cuenta para tus salidas de este año, sobre todo si lo que estás buscando es una relación seria, estable y saludable. Aquí te dejamos algunas sugerencias:


1. Madurez


No se trata de buscar a un hombre que ordene sus cajones o pague sus cuentas a tiempo. La madurez que necesitamos es la de un adulto que se esfuerza por ser responsable, por resolver sus conflictos internos y externos, por lidiar con los traumas de su pasado para dejar atrás al niño que una vez fue, el ex novio maltratado, el profesionista rechazado, etc. y se enfoca por construirse un presente estable. Es un hombre que no va a salir corriendo al primer pleito, y que no tiene miedo de aceptar que busca una relación madura.


2. Apertura


El compañero ideal es abierto y no tiene miedo a ser vulnerable frente a nosotras. Busca a una persona que tenga la mente lo suficientemente abierta como para aceptar cualquier cosa que les traiga la vida, desde tu mejor amigo gay hasta un cambio de residencia.


3. Honestidad e Integridad


Una pareja debe entender la importancia de ser honesto en una relación cercana. La honestidad es la base sobre la que se construye la confianza. Una persona honesta por lo general es íntegra.


4. Respeto e Independencia


Debemos buscar a una persona que valore y respete sus propios gustos e intereses por encima de los nuestros, pero que respete todo lo que nos interesa a nosotras. Una persona que no defienda sus opiniones y las deje por ti se volverá aburrida, pero una persona que no valore tus opiniones o las considere menos importantes que las suyas, es un patán. Tu pareja debe verte como un igual.


5. Empatía


Es ideal encontrar a una persona que sea capaz de percibirnos completamente a nivel intelectual, emocional e intuitivo. Si él entiende nuestros sentimientos entenderá nuestras reacciones y será capaz de amarlas y defenderlas porque conoce su fundamento y esto genera un nexo muy importante entre las parejas.


6. Cariño


¿Quién quiere estar toda la vida con un iceberg? Todas necesitamos un poco de afecto, alguien que de una manera u otra nos demuestre que está feliz de caminar a nuestro lado.


7. Buen Humor


Una persona que nos haga reír es todo lo que necesitamos para atravesar la vida positivamente. Imagina tu vida cuando seas viejita: si a tu lado está un hombre que tiene la capacidad de hacerte reír, no importa cuántas cosas hayan vivido, al final tendrás una sonrisa en los labios. No tiene nada que ver con que sea serio o extrovertido, si a ti te hace reír, si tú entiendes su humor y él entiende el tuyo, ya estás del otro lado.


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martes, 15 de enero de 2013

RESPETO

No quiero tu piropo, quiero tu respeto

 
 Una reflexión sobre el acoso que vivimos las mujeres todos los días
 
En México casi el 100% de las mujeres ha sufrido algún tipo de acoso en la calle. Todos los días, estamos sujetas a recibir algún tipo de "halago" por parte de hombres que creen que es normal hacerlo, por eso te presentamos el primero de muchos artículos que estaremos publicando sobre este tema y que nuestra amiga de No quiero tu piropo, quiero tu respeto, preparó para nosotras.

“No quiero tu piropo, quiero tu respeto” es lo que grito en la calle si alguien me dice cosas o me ve de manera lasciva e insistente. “No quiero tu piropo, quiero tu respeto” les digo cuando voy a en mi carro y me molestan desde otro vehículo. Quiero su respeto, lo pido y lo exijo. No por ser mujer, sino porque soy un ser humano igual que ustedes, hombres.

No importa como esté vestida o si llevo maquillaje, sus miradas y comentarios son intimidantes, me hacen sentir insegura y mal conmigo misma. ¿Por qué tengo que sentirme culpable de caminar libremente por la calle? ¿Acaso no somos todos ciudadanos? El acoso sexual en lugares públicos es un vivir diario para toda mujer; altas, bajas, gorditas, delgadas, bien vestidas, fachosas, seas una niña, adolescente, mujer o anciana: NO IMPORTA, el acoso sucede igual. No es una cuestión de estética o belleza, es el sistema patriarcal el que nos oprime y margina.

Basta ya de acoso en las calles, basta ya de acoso en la oficina, basta ya de acoso en la escuela. No necesito y no quiero tu piropo, no necesito y no quiero que califiques mi cuerpo con tus comentarios, no me visto para ti, no estoy en este mundo para agradarte ni para hacerte sentir bien, no soy un objeto sexual a tu disposición. Cuando yo digo NO es NO, nunca significara un sí, un más tarde o un tal vez.

Quiero vivir en una sociedad donde no seamos juzgadas por como nos vemos, la chica que ves en la calle con minifalda y escote no es una mujer fácil, y la que anda de falda larga y suéter no es una santa ni una frígida. No estereotipes a las personas, no sabes sus historias. Quiero caminar por la calle sin que me chiflen o me hagan sonidos por ser mujer, no soy un perro, soy un ser humano. Me reservo el derecho de vestirme como me de la gana, porque me visto para mí, no para el deleite de tu vista o tus placeres.

Cuando me gritas por la calle no elevas mi autoestima, al contrario, me violentas, no me hacen sentir bien tus comentarios acerca de mi cuerpo o mi manera de vestir. ¿Acaso esperas que cuando tú me piropeas, regrese y te dé mi teléfono? ¿Crees que así estás llamando mi atención? Si la respuesta a estas dos preguntas es no, entonces ahora te pregunto ¿Por qué lo haces? No es más hombre el que le grita a las mujeres en la calle, tienes madre, podrías tener hermanas e incluso esposa e hijas. Dudo mucho que te agrade que pasen por esto.

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Este es mi cuerpo y hago con él lo que quiera, porque tomo mis propias decisiones. Si me acuesto con quien yo quiera, la sociedad me llama “puta”, si me defiendo cuando me ofendes en la calle me dices “puta”, si voy a bailar con mis amigas sin ningún hombre, me dices “puta”. Si ser una mujer libre es ser puta, SOY REPUTA. Y putas todas, tu madre, tu hermana, tus hijas, tu novia, tus amigas. Para mí no es un insulto que me llames así, al contrario, gracias por reconocer mi autonomía.

Ya no voy a andar en la calle aprisa, ni alerta todo el tiempo por temor a que alguien me grite o peor aún, ¡me violen! Quiero disfrutar mi día, tranquila, en paz, sin temor, sin miedo. Ya no voy a ignorar esos comentarios molestos todos los días, ahora voy a responder, voy a pedirte amablemente que no me molestes, que pienses en las mujeres que hay en tu vida y reflexiones de la manera en que me estás agrediendo.

Tu mujer que estás leyendo esto, deja de limitarte a ti misma cumpliendo expectativas o reprimiéndote. Viste como quieras y llévalo con orgullo, que nadie tiene derecho a violentarte, responde, no te calles, denuncia, protege a otras mujeres, no ignores la situación porque esto es consentirla y estar de acuerdo. Ellos temen cuando abrimos la boca, pero no cuando abrimos las piernas; así que gritemos: NO QUIERO TU PIROPO ¡¡QUIERO TU RESPETO!!

LA BATALLA DE SER MUJER

Una mirada oscura a la vida de una chica en Ciudad Juárez

La batalla de ser mujer

Hace seis meses comenzó en mi esta lucha, la batalla de ser mujer y exigir respeto contra viento y marea. Contra una sociedad machista, algunas veces en contra de las creencias y valores que me fueron inculcados en casa, contra amigos y sus chistes misóginos, contra la publicidad que me exige ser una mujer que no quiero ni puedo ser, contra las expectativas que tienen otros de mi. Decido ser la mujer que yo quiero ser, y me construyo todos los días a partir de mi, nunca a partir de los demás. Vivo en una sociedad violenta, en la que se “invisibiliza” el poder de la mujer e incluso se margina a quienes tenemos la valentía de levantar la voz.

Mi ciudad es la numero uno en feminicidios en México, mi bella Ciudad Juárez. Hace un año, también era la numero uno en violencia. Muchos preguntan como están las cosas aquí, si me da miedo vivir en esta ciudad o porque no me he ido. Vivir con miedo ya es costumbre, todos los días me doy cuenta que hay nuevas pesquisas de mujeres desaparecidas, y nadie hace nada, muchos los saben, todos callan.


Las mujeres en esta sociedad no somos más que objetos de intercambio, muñecas de aparador; afortunadamente este pensamiento está cambiando, cada vez son más mujeres y hombres que rompen las cadenas contra este sistema patriarcal, opresor, y reproductor de estereotipos que nos encasillan y no nos permiten vivir libremente; transitando entre la masculinidad y femineidad sin importar nuestro sexo biológico. Hombres y mujeres se aceptan, se conocen, se reivindican, aceptan sus fallas, se hacen conscientes, cambian su lenguaje y sus relaciones para caminar juntos por nuestros derechos.

El machismo es un constructo social, se basa en exaltar las características masculinas haciendo a los hombres incapaces de aceptar su lado femenino; pues de hacerlo son motivo de burla y desprecio. “Un hombre no puede llorar, eso es de mujeres” ¿por qué ser o parecer mujer es tan despreciable ante nuestra sociedad? ¡Reivindiquemos nuestra posición!

El fin de semana pasado salí a divertirme con mis amigas, fui la conductora designada y quise llevarlas a conocer las cantinas del centro de nuestra ciudad. Anteriormente yo había ido con amigos (hombres) o con mi exnovio, nunca me faltaron al respeto ni en la calle ni en ningún bar. Éramos cuatro mujeres de entre 20 y 25 años, tres de nosotras vestíamos vestido corto, y una pantalón.

Al llegar al estacionamiento caminamos por la calle para entrar al primer bar, el “Yankees”, cuando quisimos abrir la puerta un señor nos impidió el paso y dijo que ya estaba cerrado, una de mis amigas pidió permiso para entrar y solo saludar a un amigo, mientras que las demás esperamos afuera. Junto a nosotras habían dos hombres a una distancia de dos o tres metros, los habían sacado del bar, y no sabíamos por qué. Uno de ellos se acercó a nosotras y nos pregunto con quien íbamos, yo le respondí que con un amigo que estaba adentro, el tipo estaba tomado y para ser sincera, sentí miedo.

El encargado que no nos dejo entrar al bar, nos dijo que pasáramos, pues se dio cuenta que estábamos siendo molestadas; pero en ese momento mi amiga salió y seguimos caminando al siguiente bar.

Nos dirigíamos hacia el “Kentucky Bar” lugar famoso, por haber inventado las Margaritas, tuvimos la misma suerte, pues también estaba cerrado. Derrotadas por nuestra travesía decidimos regresar al carro e ir a cenar, teníamos que caminar cerca de 5 cuadras. Cuadras en las que fuimos acosadas, perseguidas e intimidadas por varios hombres. La primera fue por miradas de varios vendedores de cigarros, que nos seguían insistentemente, la segunda un hombre joven, que desde el otro lado de la calle nos gritaba cosas y pretendía llamar nuestra atención haciendo sonidos como “sssshhh ssshhht”. Apresuramos el paso, para llegar más rápido al carro y huir del acoso, hasta que en la última cuadra había un par de Mariachis, que nos dijeron que no entendimos, a lo que una de mis amigas grito:

-“NO QUIERO TU PIROPO ¡QUIERO TU RESPETO!”
-Pinches viejas- Dijo uno de ellos
Regrese un poco y grité:
-¡¿Acaso no tienes madre, hijas?!
-¡Mayate!
-Simón, wey!- Terminé por responder para unirme a mis amigas y finalmente irnos. Cabe resaltar que había varias personas a nuestro alrededor en la calle y nadie hizo nada.

En algunos lugares de México, se le dice “mayate” a un hombre que se viste de mujer o se prostituye. Yo uso el cabello corto, sin embargo por más que trate de vestirme o actuar como hombre, nunca pasaré por uno. Un grupo de mujeres defiende su derecho a transitar libremente por la calle sin ser molestadas, y son agredidas.

Sé que no es el único lugar en el mundo que esto sucede. Me gustaría que hombres y mujeres hiciéramos conciencia de lo que pasa todos los días en la calle, con el artículo anterior vi muchos comentarios en ActitudFem, Twitter y mi pagina de Facebook sobre los albañiles; me gustaría que reflexionáramos cuantos piropos o cuántas acciones de acoso son realmente llevadas acabo por hombres de este oficio. Creo que no son los únicos, los y las invito a no estereotipar ni poner etiquetas. En la anécdota que les cuento, ninguno, que yo sepa, era albañil.

El acoso sexual en lugares públicos no es exclusivo de una posición económica, cultura, raza, nivel educativo, sector o país. Esto es una problemática mundial y su raíz se encuentra en el sistema de crianza, la publicidad, el machismo y el sistema patriarcal. Es responsabilidad de todos denunciar e intervenir ante situaciones como esta, ¡no permitamos que llegue a más, es violencia!

No me gustó sentirme insegura, ni pensar que ponía en riesgo a mis amigas sólo por querer salir a divertirnos, somos seres humanos y tenemos todo el derecho a tomar, bailar o simplemente salir a la calle a pasar un buen rato sin temor a ser molestadas o agredidas.

¡BASTA YA! Seguiré gritando ¡No quiero tu piropo! ¡QUIERO TU RESPETO! Aunque me llamen puta, marimacha, lesbiana, feminista o “mayate”.

martes, 4 de diciembre de 2012

Valorate mujer

ERES ESPECIAL Y UNICA VALORATE


Aceptémonos así tal cual somos

Tipos de mujer

9 tipos de mujer

9 tipos de mujerCada mujer es única, especial, diferente y con una personalidad irrepetible. No hay ninguna mujer como tú, eres valiosa e irrepetible.
Pero si generalizamos un poco, podremos encontrar nueve tipos de mujer, entre las cuales seguramente encontrarás una con la que te identificas más…


 
Una herramienta muy útil para conocerse a una misma es el Eneagrama, una elaborada lista de personalidades que desvela cómo somos todas diferentes aunque iguales, y cómo (al conocernos) podemos transformarnos para convertirnos en una versión mejor de nosotras mismas.
El sistema se basa en que hay nueve tipos básicos de personalidad, dentro de cada cual hay muchas más.
Entenderlo requiere de mucho estudio, así que aquí solamente os presentaremos un pequeño esbozo elemental.
Lo que una debe comprender es que no hay una personalidad mejor que otra. Cada tipo de personalidad tiene sus fortalezas y debilidades, sus objetivos y sus temores básicos. Además, cada mujer es diferente, no hay ninguna igual, porque cada cual ha madurado las diferentes áreas de manera diferente.
Cada mujer es diferente y única
A continuación les presentamos los nueve tipos básicos de mujer (que por cierto, es igual para los hombres). Adivinar cuál de todas te representa a ti, a tu madre, hermana o mejor amiga será un ejercicio divertido, así que miraLa reformadora

TIPO 1: La reformadora

Mujeres perfeccionistas, detallistas, ordenadas. Les gusta clasificar todo con bien/mal, blanco/negro. Personas muy comprometidas. Es posible que pierdan la paciencia con personas que no sean como ellas, y tienden a la ira.

La ayudadoraTIPO 2: La ayudadora

Buscan conectar con los demás y son muy afectuosas. Pueden ser altruistas. Se sienten fabulosas cuando pueden ayudar, aunque pierden confianza cuando no se sienten necesitadas, hasta el punto de manipular a otros para que dependan de ellas.

La triunfadoraTIPO 3: La triunfadora

Productivas, enérgicas, dirigidas al éxito. Temen al fracaso. Son grandes motivadoras. Su imagen es muy importante y pueden llegar a ser vanidosas. Tienden a usar la mentira para conseguir lo que se proponen.

La individualistaTIPO 4: La individualista

Se sienten diferentes a todas las demás, piensan que nadie las comprende. Son grandes artistas, creativas, soñadoras, mujeres de gran sensibilidad. Sin embargo, les puede carcomer la envidia.

La investigadoraTIPO 5: La investigadora

Poseen una mente brillante y científica, son muy observadoras. Se encierran mucho en sí mismas, no les gusta hablar mucho de sus sentimientos. Son introspectivas. Es difícil socializar con ellas.

La lealTIPO 6: La leal

Se aferran a las normas y las reglas. Aunque parezcan tener mucha seguridad, por dentro podrían tener muchas dudas y miedos. Necesitan tener un guía, una autoridad. A su vez, pueden ser muy valientes y son fieles compañeras.

La entusiastaTIPO 7: La entusiasta

No quieren perderse nada. Llenas de alegría, buscan disfrutar y sentir placer. Se embarcan en miles de actividades aunque suelen dejarlas sin terminar. Tienen dificultades con el compromiso.

La desafiadoraTIPO 8: La desafiadora

Líderes natas y justicieras. Tienen una personalidad fuerte y son grandes defensoras de “los suyos”. Son mujeres protectoras, aunque tienden al autoritarismo.

La pacificadoraTIPO 9: La pacificadora

Grandes mediadoras. Tranquilas y serenas, huyen del conflicto. Son capaces de comprender diferentes puntos de vista, pero tienden a no expresar sus propias necesidades. Tienden a la pereza.

Comprender que cada una de nosotras tenemos diferentes objetivos, miedos, tendencias y, en definitiva, necesidades, hace que nos valoremos y consigamos aceptarnos unas a otras. A su vez, el estudio de nuestra propia persona nos abre los ojos acerca de asuntos escondidos que ni siquiera sabíamos. La introspección nos ayuda a comprendernos y nos invita a dar un paso hacia delante para madurar y superar comportamientos negativos, así como celebrar nuestras fortalezas y virtudes.