¿Por qué nos quedamos con el que no nos conviene?
Seguramente conoces a alguien que tiene un novio nefasto, alguien que sabes que se merece a alguien que la trate como princesa, pero que parece incapaz de deshacerse del parásito que se hace llamar su pareja al menos 5 días de la semana.
Para entender mejor por qué pasa esto, buscamos diferentes razones por las que una mujer se queda en una mala relación. Tal vez descubras que entras en una de estas categorías…
1. Comodidad
Cuando el chico no es una mala persona, ni tiene defectos particularmente destructivos, simplemente no hay química ni chispa y todo se vuelve rutinario pero no puedes decidirte a cortar, probablemente sea por comodidad.
La simple idea de volver a empezar desde cero con alguien te da tanta flojera, que prefieres quedarte con el chico que, aunque ya no te llama la atención, sabe que eres alérgica a los mariscos.
Una vez que entras en tu zona de confort, es muy difícil salir. Debes tratar de recordar qué es lo que quieres para tu vida y averiguar si él realmente entra en tus planes. Analízalo ahora, para no terminar arrepintiéndote del tiempo perdido después.
2. Pena
Un sentimiento común, pero que rara vez nos damos cuenta de que es la causa de algo mayor. Cuando llevas muchos años con una pareja, especialmente una que has defendido a uñas y dientes de todos tus conocidos, es complicado dejarla aun cuando sabes que es mala para ti.
Si llevas ocho navidades peleándote con tus papás por llevar a tu chico a cenar, seguramente no te encantará la cantidad de “te lo dijes” que recibirás. Puedes tratar de convencerte a ti misma que no estás tan mal, que él no es tan patán como te estás dando cuenta que es y que en realidad sí vale la pena quedarte con él.
Asegúrate de que estás en esa relación por las razones correctas. Evitarte las preguntas y las pláticas incómodas no es una buena razón.
3. Dependencia
Sentimental o económica, la dependencia es una de las razones más comunes por las que nos quedamos en relaciones destructivas. Cuando no puedes imaginar una forma de salir adelante por ti misma, o cuando sientes que tu bienestar (físico o mental) depende de estar con él, es increíblemente complicado dejarlo.
Muchas veces los problemas de dependencia tienen que ver con dos cosas, la rutina y la autoestima. En ocasiones somos tan dependientes de las ventajas de tener un hombre a nuestro lado que dejamos pasar muchos detalles y problemas que no deberíamos. Pero probablemente lo que más nos impide dejarlo es el sentimiento de que no podremos conseguir algo mejor.
4. Familia
Definitivamente la razón más fuerte por la que nos quedamos en relaciones que no nos convienen. Una vez que hay niños involucrados en el problema, es muy difícil arriesgarnos a hacer un cambio.
De pronto nos vemos a nosotras mismas perdonando conductas que siempre repudiamos, por el bien de nuestros pequeños y por miedo a tener que hacerlo solas. No es imposible, pero si complicadísimo.
Es importante recordar en estos casos el ejemplo que les estás dando a tus pequeños y qué tipo de vida quieres para ellos. ¿Hasta dónde estás dispuesta a soportar? Decide dónde está tu línea y nunca la cruces.
5. Miedo
Si este es el sentimiento que tienes cada vez que piensas en dejarlo, es momento de pedir ayuda. No importa si el miedo es por tu salud mental o tu integridad física, necesitas hablarlo con alguien de confianza que te pueda asesorar al respecto. Platica con la gente que más te quiere, como tus padres o tus amigos más cercanos.
Es necesario que sepas cuántas personas estarán ahí para ayudarte si decides dejarlo de una vez por todas. ¡Seguramente te sorprenderán!
Siendo honestas, encontrar una pareja estable es difícil y comenzar de nuevo es realmente horrible, pero una vez que descubras el verdadero lugar donde debes estar y te das cuenta de todo lo que estabas perdiendo en una relación destructiva te no podrás creer que lo soportaste por tanto tiempo.
Si estás en una relación que no te conviene, ¡atrévete a dar el paso! Eres una mujer fuerte con hambre de superarse que sin duda encontrará a alguien que la merezca.
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